Opinión

Un verano turístico cargado de política

El año terminará en cifras de turistas e ingresos muy similares al año pasado y en todo caso por encima del magnífico 2016

Los datos del mes de julio publicados por el INE que reflejan una caída cercana al cinco por ciento en el número de turistas extranjeros al tiempo que estabilidad en el gasto total y mejora en el diario, han provocado opiniones de todo tipo, pero curiosamente sin acusaciones al Gobierno por parte de los partidos de la oposición-se les podría volver en contra- y una tibia y errada declaración de la ministra del ramo dando a entender que la política de su departamento de buscar mayor gasto sin preocuparse por el aumento de las cifras estaba dando resultados , cuando lo cierto es que todavía no han hecho nada, ni bueno ni malo, y que poco puede hace la ministra al carecer de competencias en el sector.

Algunos medios digitales especializados han titulado que julio había sido el peor de los últimos diez años- falso- . Lo que ha ocurrido es que la bajada porcentual si ha sido la mayor desde abril del 2010, pero en número de turistas ha sido el segundo mejor de la serie, mejor incluso que el de 2016 considerado entonces como un año extraordinario.

En el lado contrario El País puso la venda en la cabeza del Gobierno culpando a la ola de calor en Europa de gran parte del descenso, olvidando que en las grandes ciudades europeas, en las que disminuyó la emisión, cuando hace mucho calor se marchan precisamente a la playa. El ABC culpo inmediatamente al “procés”, dado que la mayor caída se había producido en Cataluña, que es la comunidad autónoma que más turistas recibe en verano. En este caso parece que ajustándose a la realidad.

Las patronales del sector han estado moderadas al señalar que era algo previsto al producirse la recuperación de nuestros competidores mediterráneos, especialmente Turquía. En el acumulado estamos en cifras similares a las del año pasado en que cruzaron nuestras fronteras casi 82 millones de turistas. Para poner los datos en perspectiva hay que revisar las entradas de los últimos años, 60 millones en el 2013, 65 en el 2014 ,68 en el 2015 y 75 en el 2016. Un crecimiento insostenible.

¿Qué ha pasado? Las circunstancias externas han sido las peores desde el comienzo de la crisis: recuperación de Turquía, con una oferta hotelera casi la mitad de la de España, y de Egipto y Túnez, aunque entre ambas no representan más de una cuarta parte; la brusca caída de la lira vino cuando las reservas ya estaban hechas pero animó a los viajeros de última hora; devaluaciones del rublo- y suspensión de pagos de uno de los principales turoperadores rusos a España- y del yuan-remimbi; subida del petróleo, etc. La consecuencia ha sido un fuerte descenso de las entradas por carreta- mayoritariamente franceses- y de familias alemanas y británicas que ha afectado a Cataluña, Canarias y parte de la Comunidad Valenciana. Una ligera diferencia de precio se vuelve importante cuando viajan cuatro personas para quince días. Por el contrario los nórdicos y los que pagan en dólares se han comportado bien.

La estancia media sigue cayendo fuertemente entre los que se quedan más de ocho noches algo lógico al no venir tantas familias, pero cae mucho menos en la oferta hotelera debido a un mayor control de los alojamientos alegales. El dato más positivo, y al que se aferran las correspondientes autoridades, es de la clara mejora del gasto diario, pero como incluye los gastos en origen, es decir, en transporte aéreo y comisiones de agencias y turoperadores así como plataformas tipo Airbnb, la mejora se debe a que hay que dividir el gasto del transporte entre menos días.

¿Qué va a pasar en  el resto del año? Hasta el final de las vacaciones escolares, Turquía y otros destinos nos llevan ventaja. Es previsible que en agosto se produzca otra ligera caída pero las perspectivas son favorables a partir de septiembre  cuando toman vacaciones colectivos no afectados por el calendario escolar y con buen nivel de gasto. A partir de finales de octubre, cuando la climatología obliga a cerrar muchos establecimientos en el Mediterráneo oriental y cambia la programación aérea, algunos de los principales destinos españoles como Canarias, Benidorm o la Costa del Sol se quedan sin competencia hacia el este -con la excepción de Egipto- . El año terminará en cifras de turistas e ingresos muy similares al año pasado y en todo caso por encima del magnífico 2016.

Otro asunto es si no hay que ir pensando en contar cabezas en la almohada en vez de solo cabezas y el gasto que realmente hacen en nuestro país.

Así que si nos olvidamos del politiqueo este será un buen año.

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