Opinión

Tripulantes de cabina: el trabajo invisible antes del despegue

Sí, cuando lo peor, lo más importante y lo más tedioso está hecho, las tripulaciones comenzamos a cobrar lo que serán nuestras horas de vuelo

Un tripulante de cabina cobra cuando realiza un trabajo secundario (servicio a bordo), pero no cuando realiza uno de los más importantes para los que se le contrata: el chequeo pre-vuelo.

Es absurdo, injusto, antiintuitivo, pero real. Y siempre ha sido así.

Os cuento. El TCP llega a su oficina de firmas, donde tiene que "fichar" para que la tripulación quede establecida antes del vuelo; en caso contrario, se saca a la imaginaria.

Nadie ha empezado a cobrar aún.

Se hace el briefing con el sobrecargo y con el comandante, que es crucial para establecer las bases de la seguridad operacional.

Nadie ha empezado a cobrar aún.

Vamos al avión pasando los pertinentes controles de seguridad y el desplazamiento al mismo.

Nadie ha empezado a cobrar aún.

Llegamos al avión y, siempre con prisas y agobios, comenzamos nuestros chequeos de seguridad. Material de emergencia, luces de emergencia, mensajes a bordo, asientos de pasajeros, catering... y un largo etcétera de elementos, procedimientos y equipos que tienen que estar al 100% antes de despegar.

Nadie ha empezado a cobrar aún.

Una vez verificado y asegurado todo, comienza la parte más engorrosa, desagradable e incómoda tanto para pasajeros como para la tripulación. El embarque. No caben los bultos, los asientos son ridículos, hace calor, ya que a falta de APU y/o motor no hay aire acondicionado si no hay "cachonda" —el aire acondicionado externo que se acopla al avión—.

Nadie ha empezado a cobrar aún.

Nos han retrasado el slot de salida, por lo que adelantamos y vamos haciendo las demostraciones de seguridad y haciendo el chequeo de cabina.

Nadie ha empezado a cobrar aún.

Tras 45 minutos de retraso, explicaciones que nadie se cree, estrés que ya tenemos acumulado y con otros tres saltos por delante, el día promete.

Nadie ha empezado a cobrar aún.

Solo cuando el ATC nos da permiso para retirar calzos y arrancar motores, solo entonces, se pone en marcha el cronómetro que determinará la cuantía de nuestra próxima nómina.

Sí, cuando lo peor, lo más importante y lo más tedioso está hecho, las tripulaciones comenzamos a cobrar lo que serán nuestras "horas de vuelo", que son el grueso de nuestra nómina.

A la llegada a destino hay una avería o un retraso de tres horas... Nadie cobra por ello.

Hasta que se quiten calzos y hasta que se vuelven a poner, lo demás lo trabajas por "vocación" y porque eres un "privilegiado".

El trabajo en tierra de las tripulaciones no existe, no cansa, no es parte de la operativa... No se paga.

 

*Iván Torregrosa Pihlman es profesional de la aviación

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