Opinión

El océano como ventaja competitiva

Por qué las excursiones marítimas se han convertido en el eje silencioso del nuevo modelo turístico canario

Canarias cerró 2025 con un récord histórico de gasto turístico extranjero —17.422 millones de euros, un 7,1 % más que en 2024 y un 61,6 % superior a las cifras de 2019— y al mismo tiempo entra en 2026 con las primeras señales claras de moderación en el número de visitantes. La ecuación que ha guiado el modelo turístico durante medio siglo —más turistas igual a más ingresos— ha dejado de funcionar de forma automática. El Gobierno autonómico lo ha asumido y lo ha verbalizado: el objetivo ya no es crecer en cantidad, sino en calidad y en gasto medio por visitante. Y en esa ecuación, la oferta complementaria marítima se ha convertido, casi sin que el debate público lo haya notado, en uno de los pocos segmentos con capacidad real de absorber ese cambio de paradigma.

¿Quién está capitalizando el cambio de modelo turístico canario mientras el debate público se centra en la vivienda vacacional?


1. La paradoja del éxito moderado


Los datos de cierre de 2025 dibujan una imagen poco intuitiva. La facturación turística alcanza máximos históricos. La inversión privada en el sector marca un récord de 1.179 millones de euros, según el último informe Impactur. Los turistas internacionales gastan más por estancia que nunca. Pero el número de visitantes empieza a moderarse y el verano de 2025 cerró por debajo de las expectativas en gasto turístico nacional, según el Informe de Coyuntura Turística de Excelcan y la Cámara de Comercio de Gran Canaria correspondiente al segundo trimestre de 2025.

La pregunta operativa para el sector ya no es cuántos turistas vendrán, sino cuánto van a gastar los que vengan, y dónde. La respuesta institucional ha sido inequívoca. El consejero de Turismo del Cabildo de Gran Canaria lo formuló con claridad en febrero de 2025 al presentar el cierre del Plan Estratégico 2021-2025:

"Nos adelantamos a todos en el reto de crecer más en ingresos que en visitantes, y seguiremos trabajando estas premisas a través de la oferta complementaria, atrayendo a un cliente de mayor gasto y mediante la puesta en valor del producto local", aseveró el consejero de Turismo del Cabildo de Gran Canaria en febrero de 2025.

La pregunta operativa ya no es cuántos turistas vendrán, sino cuánto van a gastar los que vengan"


2. Qué es y qué no es oferta complementaria


El concepto admite cierta ambigüedad. Bajo el paraguas de "oferta complementaria" convive todo lo que no es alojamiento: restauración, comercio, ocio, espectáculos, actividades culturales, deportes y excursiones. El problema analítico es que tratarlos como un bloque homogéneo conduce a conclusiones erróneas, porque cada segmento opera con economía, regulación y barreras de entrada radicalmente distintas.

La restauración convive con miles de operadores y márgenes comprimidos. El comercio sufre la competencia de las plataformas digitales y la migración del consumo. Pero las excursiones marítimas —y dentro de ellas las dos modalidades más singulares, los submarinos turísticos y el avistamiento de cetáceos certificado— operan en una categoría aparte. Y conviene explicarla, porque ahí se concentra una parte sustancial de la capacidad de Canarias para sostener ese «crecer en ingresos sin crecer en visitantes» del que habla el discurso institucional.


 

3. El segmento marítimo: cifras y peso real


El gasto turístico en Canarias durante el segundo trimestre de 2025 alcanzó los 4.400 millones de euros, según el Informe de Coyuntura Turística de Excelcan. Las partidas que más crecieron en términos absolutos respecto al trimestre anterior fueron alojamiento (+137 M€), restauración (+34 M€) y ocio (+19 M€). Estas cifras subestiman el peso real de las excursiones marítimas porque parte de su consumo se contabiliza como «ocio» y otra parte como «actividades», pero el orden de magnitud del segmento se cuenta en cientos de millones anuales solo en Canarias.

Más relevante que el volumen agregado es la composición del gasto. La excursión marítima de calidad —con embarcación certificada, biólogo a bordo y cumplimiento de la Carta por la Sostenibilidad— se sitúa habitualmente entre los 35 y los 90 euros por persona, según duración y modalidad. Una experiencia submarina real, no de simple visión a través de ventana, asciende a entre 60 y 80 euros. Comparado con los tickets medios de restauración o de comercio general en zona turística, son tickets altos.

Y, sobre todo, son tickets con muy poca elasticidad a la baja. El turista que ha viajado a Canarias dispuesto a vivir una experiencia marítima singular no renuncia a ella por una diferencia de precio. Los datos de los principales operadores certificados —desde Submarine Safaris en Lanzarote hasta Whale Watch Tenerife, Marítima Acantilados o Freebird Catamaran en Tenerife— muestran ocupaciones sostenidas a lo largo del año, con estacionalidad limitada gracias al clima del archipiélago.

El turista que ha viajado a Canarias dispuesto a vivir una experiencia marítima singular no renuncia a ella por una diferencia de precio"

 

4. Submarinos y cetáceos: una categoría dentro de la categoría


Dentro del segmento de excursiones marítimas, hay dos modalidades que merecen un tratamiento separado por su singularidad estructural: el submarino turístico y el avistamiento certificado de cetáceos. No por motivos de marketing, sino por barreras de entrada objetivas y verificables.

El submarino turístico es probablemente el caso más extremo. En todo el mundo solo se han fabricado catorce unidades del Mobimar Mark V, el modelo industrial certificado para transporte turístico de pasajeros a profundidad operativa de 30 metros. Una de esas catorce unidades opera en Lanzarote bajo Submarine Safaris, en Puerto Calero. No hay reposición prevista del modelo. No hay sustitutos comerciales equivalentes. Construir un submarino nuevo de transporte turístico, certificado para operar en aguas españolas con 44 pasajeros y 2 tripulantes, requiere una inversión que se cuenta en decenas de millones de euros, un proceso de homologación que se mide en años, y unas licencias marítimas que la administración española no concede con generosidad.

El avistamiento de cetáceos tiene barreras distintas, pero igualmente exigentes. La Carta por la Sostenibilidad de Turismo de Tenerife, el Decreto 178/2000 que regula específicamente la observación de cetáceos con fines turísticos, la Bandera Azul y el cumplimiento medioambiental no son trámites decorativos: filtran de forma efectiva el número de operadores que pueden ofrecer la experiencia con plenas garantías. Operadores como Whale Watch Tenerife —certificado con Bandera Azul y con biólogos marinos a bordo—, Marítima Acantilados en Los Gigantes o Tenerife Dolphin con su catamarán Royal Delfín de visión submarina, comparten una característica estructural común: certificación específica, conocimiento operativo acumulado a lo largo de años y embarcaciones diseñadas o adaptadas para una modalidad muy concreta.


 

5. El nuevo marco regulatorio: Decreto 138/2025


El 27 de octubre de 2025 se publicó en el Boletín Oficial de Canarias el Decreto 138/2025, que modifica el Reglamento de Turismo Activo. Aunque la observación de cetáceos queda fuera de su ámbito —porque tiene su propio régimen en el Decreto 178/2000—, el nuevo marco endurece de forma significativa los requisitos de muchas actividades complementarias: pólizas de responsabilidad civil con cobertura mínima de 600.000 euros por siniestro y 150.000 euros por víctima, seguros de asistencia y rescate específicos, exigencia de conocimiento del idioma español al personal responsable de la actividad y formalización de declaración responsable de inicio.

Lo relevante de este nuevo marco no es lo que prohíbe, sino lo que consolida. Quien ya está dentro del sector, cumple los nuevos requisitos y mantiene sus certificaciones —Bandera Azul, Carta de Calidad, autorizaciones medioambientales— se beneficia automáticamente de una barrera de entrada que ahora es más elevada para cualquier nuevo entrante. La paradoja regulatoria —explorada en otros análisis recientes del autor— en este caso opera a favor del incumbente responsable, no en su contra.

 

6. Experiencia frente a commodity


Hay una dimensión adicional que el análisis económico tradicional capta mal y que en este segmento es decisiva: la diferencia entre vender un producto y vender una experiencia memorable. Una hamburguesa, una cerveza o una habitación de hotel pueden ser excelentes, pero compiten en mercados donde el cliente puede comparar precios casi en tiempo real y desplazar el consumo a un sustituto cercano. Una inmersión real en submarino, un encuentro con un calderón a pocos metros de la embarcación o una observación de delfines mulares en la Zona de Especial Conservación Teno-Rasca no tienen sustituto equivalente.

Esto tiene una consecuencia económica precisa. Mientras la restauración y el alojamiento medio están sometidos a una guerra de precios constante —agravada en restauración por la asimetría estructural del IVA, donde el operador compra a tipos diversos pero solo puede repercutir el 10 % al cliente—, las excursiones marítimas singulares han mantenido su capacidad de fijar precios y sus márgenes. Y, además, han sabido capitalizar el viraje del perfil del turista: el visitante que llega hoy a Canarias gasta más en experiencia y menos en consumo pasivo.

Una experiencia marítima singular no compite con un sustituto al lado. Compite consigo misma, lo que la sitúa en otra categoría económica"

 

7. Lo que esto significa para el modelo turístico canario


Si la administración autonómica quiere efectivamente crecer en ingresos sin crecer en visitantes —objetivo público, declarado y respaldado por el Plan Estratégico 2021-2025—, la oferta complementaria marítima de calidad es uno de los pocos sectores que pueden absorber ese cambio de forma operativa, no retórica. Cumple las tres condiciones necesarias: ticket alto por experiencia, baja elasticidad a la baja y barreras regulatorias y de capital que aseguran calidad sostenida.

Esto no significa, naturalmente, que el resto de la oferta complementaria sea irrelevante. La restauración, el comercio local, los eventos gastronómicos —en los que el propio Gobierno de Canarias ha invertido a través de la convocatoria de subvenciones publicada en el BOC de 13 de agosto de 2025 bajo la marca paraguas «Comercio de Canarias»— y el ocio cultural seguirán siendo imprescindibles. Pero conviene reconocer que su contribución al objetivo estratégico —más ingresos por turista— es distinta y, en muchos casos, estructuralmente más complicada de mover por la presión competitiva interna del segmento.

El segmento de excursiones marítimas, con sus operadores certificados y sus modalidades singulares, ofrece algo más raro: capacidad real de elevar el ticket medio sin destruir margen, exclusividad estructural por barreras de entrada y compatibilidad plena con la narrativa de turismo sostenible que está exigiendo el mercado europeo emisor.

 

8. Una consideración final


Durante los próximos meses, el debate público canario seguirá probablemente concentrado en la vivienda vacacional, las consecuencias de la Ley 6/2025 de Ordenación Sostenible del Uso Turístico de Viviendas y la moratoria de cinco años que congela nuevas altas. Es un debate legítimo y necesario, pero captura solo una parte del problema —la del alojamiento extrahotelero— y deja en segundo plano la dimensión más estratégica del nuevo modelo turístico: qué hace el visitante una vez que está aquí, dónde gasta y por qué.

Esa segunda pregunta —la que el discurso institucional ha empezado a responder con claridad bajo el lema de «crecer en ingresos, no en visitantes»— es la que está reconfigurando silenciosamente la economía turística del archipiélago. Y en su respuesta, la oferta complementaria marítima de calidad ocupa un lugar mucho más central de lo que el ruido mediático sugiere.


La respuesta —incómoda para quienes prefieren analizar el turismo en términos puramente cuantitativos— es: bastantes más de los que el calendario político y empresarial está dispuesto a esperar. Y esa, no la cifra agregada de visitantes, es la verdadera frontera competitiva del modelo turístico canario para la próxima década.

 

*Juan R. S.-Harguindey es especialista en supervisión owner-side, análisis de activos y dirección financiera desde el lado del propietario. Cuenta con 25 años como CFO y Director General en operaciones hoteleras, catering y servicios en Europa, África y el Caribe.

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