Opinión

Inquietud financiera en el mundo hotelero

Es vital poder controlar el balance de situación de los establecimientos, y en aquellos donde la deuda financiera es alta, hay que intentar bajarla de forma radical

Las circunstancias vividas en los mercados financieros en las últimas semanas nos hacen recordar lo vivido hace más de una década con las situaciones bancarias que tuvieron lugar en nuestro país y de las que todavía muchos negocios turísticos no se han recuperado.

Se debe aprender de las circunstancias anteriores, y poder anticiparnos a las previsiones que muchos comentan sobre una nueva recesión que está a punto de comenzar.

Después del coronavirus, la guerra en Ucrania, y las caídas en la bolsa mundial por la debacle de nuevos bancos, debemos empezar a tomar medidas para controlar los gastos y la posible reducción de turistas y de ingresos temporalmente, y más, antes del comienzo de la temporada estival.

Las cadenas hoteleras con gran número de hoteles y bien posicionadas no sufrirán tanto como los hoteles independientes, que en España son más del 70%. Existirán problemas de falta de personal, los costes operativos seguirán creciendo continuamente, y la ubicación, el posicionamiento en el mercado, y la imagen de marca del producto serán determinantes en la supervivencia de los negocios del sector.

Foto: Pixabay

La incertidumbre en los foros hoteleros que quieren comprar nuevos activos es creciente, el riego siempre ha existido, pero al no poder controlar todas las variables del terreno, la incertidumbre sobre los riesgos reales es lo que va a penalizar la compra de activos en gran medida de forma inmediata.

Las entidades bancarias empiezan a reducir la financiación, pidiendo cada vez más garantías, intentando que los inversores contraten con operadores en régimen de arrendamiento, con contratos de obligado cumplimiento, que, en muchos casos, nunca se cumplen, y penalizando a las nuevas operaciones de contratos de management y franquicia que suelen ser rentables para el propietario del activo.

“Los cisnes negros” en el mercado hotelero están creciendo, cuando no es la subida de los tipos de interés de los créditos, es el cambio de un nuevo convenio de hostelería, donde se incrementa de forma desmesurada el coste de personal, sobre todo, en las operaciones de establecimientos con pocas habitaciones.

Lo que tenemos que hacer es prepararnos para todo lo que va a acontecer y cuanto antes mejor.

Hace años, antes de la temporada alta, la mayoría tenían prácticamente garantizada la ocupación del 75% de las camas, pudiendo aumentado la rentabilidad con ese 25% que estaba fuera de promociones y descuentos. Ahora los clientes reservan 7 días antes, por lo que han dinamitado el famoso “booking position”.

Es vital poder controlar el balance de situación de los establecimientos, y en aquellos donde la deuda financiera es alta, hay que intentar bajarla de forma radical. Debemos de ser muy prudentes en el gasto, e intentar reducir la financiación ajena, así como intentar hacer acuerdos estratégicos para garantizar el mayor porcentaje de ocupación durante todas las temporadas en las que permanezca abierto el negocio.

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Los tipos de interés están actualmente como la montaña rusa de un parque de atracciones, pero no van a bajar, los bancos cada vez exigen más garantías y actualmente en el sector muchos esperan a la caída de un gran número de establecimientos pequeños de menos de 50 habitaciones.

Otro de los problemas es la falta de financiación para CAPEX reposicionamiento del activo, y es como la pescadilla que se muerde la cola, ya que si no renuevo, el precio medio baja. Así como la ocupación y tengo un establecimiento obsoleto y con una carga de personal que no me merezco y donde además si trabajo con touroperación empiezo a sufrir aquello de encontrar situaciones de dudoso cobro entre muchos de ellos y, sobre todo, después de la temporada de verano. Aunque lamentablemente ya nadie se acuerda de Thomas Cook, y de otras agencias nacionales, de aquellas llamadas precursoras del turismo, y de reconocido prestigio que ya no están con nosotros.

Por otro lado, el estado de los flujos de efectivo nos va a condicionar, tanto la operativa diaria, como la inversión o la cuenta de pérdidas y ganancias, ya que cada vez más los pagos se realizan con tarjeta de crédito o por Bizum, y ha desaparecido el cash de la operativa normal. También han desaparecido las deseadas propinas que incentivaban a muchos de los empleados por su saber hacer. Este estado de flujo de efectivo suma las amortizaciones, que se reflejan como un gasto contable, pero no como un flujo de caja real.
 

Deberemos de ser previsores en la cuenta de explotación del próximo año, y controlar sobre todo los costes energéticos que van a ser el caballo de batalla de esta temporada


Tanto las inversiones como las compras de nuevos activos empezarán a ralentizarse, y las cuentas de explotación empezarán a no generar liquidez para hacer frente a todas las necesidades de los establecimientos. Por ello, deberemos de ser previsores en la cuenta de explotación del próximo año, y controlar sobre todo los costes energéticos que van a ser el caballo de batalla de esta temporada. Muchas cadenas hoteleras están contratando “chamanes” y “brujos” para que les anticipen el importe de la próxima factura eléctrica y de gas.

Y aquellos hoteles que permanezcan cerrados durante la próxima tormenta financiera, deberán de tener hucha y ser capaces de que aunque el establecimiento esté cerrado, poder reducir y controlar los costes de mantenimiento, ya que seguirán vivos y cada vez más altos.

Un recordatorio básico para tener en cuenta en los próximos meses.

1. Colchón financiero

2. Definir la situación real del negocio

3. ¿Hacia dónde se encamina la empresa?

4. Recorte de gastos

5. Renegociación con los proveedores

6. Modelo de negocio adaptado al momento actual

7. Flexibilidad de la plantilla

8. Atención al riesgo de crédito comercial

9. Búsqueda de financiación a corto plazo

10. Solicitud de ayudas

11. Aumento de las ventas

Las amenazas están en la calle y debemos estar preparados para todo lo que pueda pasar y recordar aquella frase que decía que si todo va mal, prepárate porque puede ir peor.

 

 

*Jesús Menéndez López es CEO de Hotel Mystery Guest. Cuenta con MBA en Gerencia y Dirección hotelera por la Universidad Politécnica de Madrid y ha realizado estudios en UCC (University College Cork, Irlanda).

 

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