Opinión
¿Por qué no se estudia un dato clave para entender el verdadero impacto del turismo de cruceros?
Si queremos evaluar de manera realista los pros y los contras del turismo de cruceros, no basta con medir lo que ocurre el día de la escala
Cuando se habla del turismo de cruceros, solemos centrarnos en cifras inmediatas: número de escalas, gasto medio por crucerista, ingresos portuarios o empleos generados. Son datos relevantes, sí, pero incompletos. Existe un indicador esencial, y sorprendentemente poco estudiado por la mayoría de ayuntamientos, que permitiría medir el impacto real del sector en el destino: cuántos visitantes que llegan primero como cruceristas regresan años más tarde para alojarse en la ciudad como turistas.
Este dato, que en muchos casos ni se recoge ni se analiza, es fundamental para evaluar el valor estratégico del turismo de cruceros. Permitiría conocer no solo el consumo puntual durante la escala, sino el potencial del crucerista como cliente a medio y largo plazo. ¿Cuántos vuelven cinco o diez años después? ¿Cuántos eligen la ciudad como destino principal para unas vacaciones completas? ¿Cuánto gastan entonces? ¿Qué tipo de alojamientos seleccionan?
Medir este retorno sería, de hecho, más revelador que centrarse únicamente en el gasto medio por crucerista durante la escala. Ese gasto refleja un impacto inmediato, pero no mide la capacidad de un destino para enamorar, fidelizar y convertir una visita fugaz en una estancia prolongada. El verdadero valor del turismo de cruceros está en su potencial como puerta de entrada: un escaparate que puede atraer turismo de mayor estancia y mayor gasto en el futuro.
Conocer este dato permitiría diseñar nuevas estrategias, o mejorar las existentes, para que los cruceristas se sientan seducidos por la ciudad: campañas de marketing segmentadas, experiencias específicas para cruceristas, acuerdos con hoteles, rutas personalizadas o incluso programas de retorno.
Si queremos evaluar de manera realista los pros y los contras del turismo de cruceros, no basta con medir lo que ocurre el día de la escala. El verdadero impacto se mide en años, en la capacidad del destino para convertir una primera impresión en un vínculo duradero. Y hasta que ese dato no entre en la agenda de los gestores públicos, seguiremos analizando solo una parte del fenómeno, dejando fuera quizá el indicador más estratégico de todos: el poder de captación del destino.
*Ricardo Zapata García es Técnico y especialista en Turismo
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