Opinión
Andalucía necesita su nueva Ley de Turismo
Andalucía tiene ante sí la oportunidad de dotarse de una ley moderna, equilibrada y orientada al futuro que refuerce su liderazgo turístico
El próximo 29 de enero, el Parlamento de Andalucía acogerá el debate de totalidad del Proyecto de Ley de Turismo Sostenible de Andalucía. Con él se da el pistoletazo de salida a su tramitación parlamentaria. No se trata de un asunto menor, ya que estamos ante una norma llamada a sentar las bases del principal motor económico de nuestra comunidad y de uno de los pilares fundamentales del empleo y la cohesión territorial de Andalucía.
El turismo es, desde hace décadas, un sector estratégico para nuestra tierra. Su capacidad para generar riqueza, empleo y oportunidades en todo el territorio andaluz es incuestionable. Precisamente por ello, resulta imprescindible dotarlo de un marco normativo actualizado, moderno y alineado con los retos actuales: la sostenibilidad, la convivencia, la competitividad y el bienestar de la ciudadanía.
Uno de los grandes aspectos de este proyecto de ley son los valores que han inspirado su elaboración. La Consejería de Turismo y Andalucía Exterior de la Junta de Andalucía ha ejercido una cogobernanza real durante su tramitación administrativa, trabajando de forma intensa y continuada con la totalidad del sector turístico. Ese diálogo previo, amplio y plural, ha permitido construir un texto equilibrado, que recoge sensibilidades diversas y que nace con un elevado grado de consenso. Este enfoque participativo no solo mejora la calidad normativa, sino que fortalece la legitimidad de la ley y facilita su futura aplicación.
El resultado es un buen texto, que establece una base sólida para el desarrollo del turismo en Andalucía en los próximos años. Como toda norma de calado, es susceptible de mejora, y confiamos en que el trámite parlamentario permita introducir ajustes que la perfeccionen aún más. Para ello, será clave el diálogo constructivo entre los distintos grupos parlamentarios, con altura de miras y sentido de responsabilidad. Lo que está en juego no es una regulación sectorial menor, sino la normativa que sustenta una parte esencial de nuestra economía y de nuestro desarrollo
La futura Ley de Turismo Sostenible acierta al situar en el centro no solo al visitante, sino también al ciudadano andaluz. El bienestar de quienes viven en nuestros municipios debe ser el eje vertebrador de las políticas públicas, también en materia turística. Turismo y calidad de vida no son conceptos opuestos; al contrario, deben reforzarse mutuamente. La convivencia entre residentes y visitantes es una condición indispensable para la sostenibilidad del destino y para la pervivencia del propio sector.
En este sentido, la apuesta por la sostenibilidad en su triple vertiente —social, económica y ambiental— es uno de los aspectos más relevantes del proyecto. No hay futuro para ningún sector que no incorpore estos tres pilares de forma equilibrada. La protección del entorno, la generación de actividad económica viable y la cohesión social son elementos inseparables si queremos un turismo competitivo, responsable y duradero.
Especial mención merece el tratamiento que la norma dedica a la vivienda de uso turístico. Por primera vez, esta actividad es reconocida en una ley con rango normativo suficiente, lo que supone un avance significativo en términos de seguridad jurídica y ordenación del sector. Resulta especialmente positiva la firme voluntad de combatir la oferta clandestina, que genera competencia desleal, perjudica la imagen del destino y dificulta la convivencia.
Al mismo tiempo, el proyecto abre una oportunidad para avanzar hacia una regulación más afinada, que tenga en cuenta la diversidad del territorio andaluz. No todas las realidades son iguales ni requieren las mismas respuestas. Las grandes urbes, donde pueden darse situaciones de saturación en determinadas zonas, pueden necesitar marcos más estrictos, mientras que otras áreas —especialmente rurales y litorales— pueden beneficiarse de un mayor aprovechamiento de esta actividad. Esta diferenciación territorial permitiría trasladar los beneficios del turismo a más municipios, favoreciendo la desconcentración y la desestacionalización, objetivos compartidos por todos los actores del sector.
Andalucía tiene ante sí la oportunidad de dotarse de una ley moderna, equilibrada y orientada al futuro. Una norma que refuerce su liderazgo turístico, que proteja a sus ciudadanos y que garantice un desarrollo sostenible y competitivo. Confiamos en que el debate parlamentario esté a la altura de este desafío y contribuya a culminar con éxito un texto necesario para el presente y el futuro de nuestra comunidad.
*Juan Cubo es presidente de la Asociación de Profesionales de Viviendas y Apartamentos Turísticos de Andalucía (AVVAPRO); mientras que Ignacio Calandria es gerente y director de Relaciones Institucionales de dicha entidad
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