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“Se puede convivir con volcanes si se les escucha”

Worldcanic, el primer Encuentro Internacional de Cocinas y Ecosistemas Volcánicos, reunió en Lanzarote a expertos vulcanólogos y chefs especializados en cocina volcánica

“Se puede convivir con volcanes si se les escucha, informando y trabajando con anterioridad para prevenir sus efectos negativos”. Esta es una de las principales conclusiones que se pueden extraer a las intervenciones de expertos vulcanólogos en Worldcanic, el primer Encuentro Internacional de Cocinas y Ecosistemas Volcánicos, que se celebró los pasados días 1, 2 y 3 de diciembre en Lanzarote.

El encuentro, en el que se dieron cita más de 70 expertos, buscaba demostrar que “los sistemas volcánicos no solo albergan fuego y lava, sino que tienen gran potencial para el desarrollo de la vida”, tal y como destacó Alberto Aguiar, consejero de Cultura del Cabildo de Lanzarote.

Durante la primera jornada del evento, que tuvo lugar en Los Jameos del Agua, se contó con las aportaciones tanto de vulcanólogos como de chefs especializados en cocina volcánica. Abrió la misma, Joan Martí, director de Geociencias Barcelona del CSIC, quien se lamentó de que “invertimos mucho dinero en explorar el espacio y poco en lo que tenemos aquí, bajo nuestros pies”.
 

Joan Martí, director de Geociencias Barcelona del CSIC

Volcanes como generadores de vida


Destacando la importancia de los volcanes como generadores de vida, afirmó que “cerca de los volcanes siempre se asientan poblaciones”. Sin embargo, también admitió que suponen un impacto en la vida de las personas, también en la económica en general. Por ejemplo, la ceniza “impide el buen funcionamiento de las turbinas de los aviones y la actividad aérea en general”. Sin embargo, defiende que puede paliarse con información y prevención, porque “se puede convivir con volcanes si se les escucha”, explicitaba el geólogo catalán.

De forma paralela, destacó la importancia de confiar en los profesionales. “Los volcanes siempre avisan antes de entrar en erupción. Puede ser con tres días o con tres años vista pero siempre avisan, por lo que es importante estar atento para avanzarnos y que el impacto no sea importante”, recalcó.

Los niños, un grupo clave


Coincidía con este mensaje, el vulcanólogo francés Frédéric Lécuyer. El mayor experto en el volcán Cantal —el más grande de Europa— utilizó el ejemplo de Costa Rica para demostrar la importancia de explicar y comunicar a la población sobre qué es y cómo actúa un volcán es clave. Allí, relataba, actuaron con psicología para fortalecer a los niños, “que después eran quienes tranquilizaban a sus padres cuando se produjo la erupción”.

En la importancia de este segmento poblacional también ha incidido el presidente de Volcanes sin Fronteras Costa Roca, Gino González. “Trabajamos con los más pequeños para que cambien la percepción sobre los volcanes”, afirma y explica que, gracias a esta labor pedagógica, “han entendido que los volcanes forman parte de nosotros y podemos convivir con ellos”.
 

Frédéric Lécuyer, vulcanólogo francés

"El volcán también es su mejor sustento"


La primera jornada de Worldcanic contó también con cocina sobre el escenario por parte de tres chefs de entornos volcánicos. Viviana Varese, chef en W Villadorata (Noto, Sicilia), enseñó las singularidades del producto local de la isla italiana a causa del Etna. “Hay almendros, limoneros, naranjos, olivos, vides... Tres cuartas partes de los productos crecen cerca del Etna porque es donde la tierra es más fértil”, destacaba.

Cercioraba el comentario el cántabro Chele González, con restaurante (Gallery by Chele) en Filipinas, uno de los países más volcánicos del mundo. “Los aetas —aborígenes filipinos— saben muy bien lo que es convivir con los volcanes, incluso reconocieron que cambiaron su cultura tras la erupción del Pinatubo en los 90. Igualmente, no se les ve tristes. Saben que el volcán también es su mejor sustento, que convierte en más fértiles las tierras”.

En la misma línea, Liko Hoe, chef de Waiahole Poi (Kaneohe, Hawaii), se centró en la resiliencia de una planta en particular: el kalo, también conocido como taro en Hawái. Si bien en las islas del Pacífico también se usan las hojas de esta planta, los hawaianos hacen un uso aún más extensivo de la misma usando su raíz, con la que elaboran el poi, alimento básico en la alimentación de la población, por lo que “no es de extrañar que la forma tradicional de cocinar el poi es en un imu (cocinado bajo tierra) con el cual recreamos un volcán”.
 

 Liko Hoe, chef de Waiahole Poi (Kaneohe, Hawaii)

 

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