El sector turístico y empresarial del Caribe Mexicano ha puesto en marcha Caribe Circular, una alianza que busca transformar el sargazo en una materia prima industrial y cambiar la forma en la que el destino afronta uno de sus principales retos ambientales. El programa pretende convertir las algas marinas en productos sostenibles, generar empleo y reforzar la posición de Quintana Roo como referente en turismo regenerativo.

La iniciativa cuenta con la participación de organizaciones como el Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya, CANIRAC, AMEXME Cancún e INVEROTEL, además del Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentable (IMIPAS). Los firmantes han creado una alianza que integra al sector hotelero, la restauración, el sector industrial y público para desarrollar una cadena económica alrededor del aprovechamiento del sargazo.

Caribe Circular plantea una estrategia basada en crear primero una demanda industrial del alga y después impulsar su recogida en el mar antes de que llegue a las playas. El sargazo se destinará a seis áreas de valorización: bioplásticos, biomateriales, bioagroinsumos, alginatos, bioenergía y biochar, con el objetivo de sustituir parte de materias primas tradicionales por productos circulares.

El plan prevé que durante su fase inicial, en 2026, se incorporen más de 150 hoteles y 600 restaurantes, con la valorización de unas 150.000 toneladas de sargazo y la creación de alrededor de 250 empleos directos. La meta para 2028 es alcanzar más de 1.180 hoteles y 5.900 restaurantes adheridos, generar 3.500 puestos de trabajo y procesar hasta dos millones de toneladas anuales.

El proyecto también busca reducir el impacto económico que actualmente supone la gestión del sargazo para el sector turístico. Según los impulsores de la alianza, los hoteles del Caribe Mexicano destinan más de 150 millones de dólares al año a su retirada, mientras que gran parte del material acaba actualmente en vertederos sin aprovechamiento.

Con este modelo, los establecimientos situados frente al mar podrán recolectar y vender sargazo tratado para, posteriormente, adquirir productos fabricados con esa misma materia prima dentro de un sistema circular. El objetivo final es que el turismo deje de ser únicamente un afectado por la llegada masiva de algas y pase a formar parte de la solución económica y ambiental del destino.