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Indignación por la instalación de duchas de pago en la playa de Matalascañas (Huelva)
Los vecinos y turistas se muestran sorprendidos con la instalación de una ducha que funciona con monedas de 0,5 y 1 euro y temen que la práctica se extienda
La playa de Matalascañas, en el municipio de Almonte (Huelva), se ha convertido en el epicentro de un encendido debate veraniego tras la instalación de una nueva ducha de pago "inteligente" desarrollada por un equipo de ingenieros locales, liderado por Luis Breña y Curro Moreno, quienes han diseñado este proyecto de gestión hídrica en colaboración con firmas como Ohm Solutions, Novoinox, ON Hotels Group y el propio Ayuntamiento.
Este dispositivo, que funciona con monedas de 0,5 y 1 euro (no ofrece cambio), forma parte de una experiencia piloto que ha despertado rápidamente la sorpresa y la indignación de residentes y visitantes. Las redes sociales no han tardado en hacerse eco de la novedad, transformando este elemento del mobiliario urbano en uno de los temas más comentados de la costa onubense.
El Ayuntamiento de Almonte defiende la medida como una apuesta tecnológica y sostenible para fomentar el ahorro de agua, permitiendo controlar el consumo y optimizar la gestión de los recursos hídricos. Sin embargo, para los usuarios de la playa es visto como una suerte de privatización de servicios públicos que tradicionalmente han sido gratuitos.
En grupos como Matalascañas existe son numerosos los comentarios que apuntan a que "cada verano aparece una nueva forma de recaudar dinero" a costa de aquellos que disfrutan de la playa, remarcando que en el entorno del arenal también se ha implantado una polémica zona azul. "Matalascañas necesita mejores servicios, mantenimiento e infraestructuras, no más costes para vecinos y turistas. Si en otros municipios es posible ofrecer duchas gratuitas, aquí también debería serlo", afirma uno de los vecinos. "Yo llevo 30 años pagando impuestos en Matalascañas para tener que pagar por quitarme la arena de los pies; eso no es justo", añaden otros.
Otros sí que se han mostrado más entusiasmados con la propuesta, aseverando que no les importa pagar 50 céntimos si se pueden duchar y quitar el salitre y la arena. "Me parece perfecto. Duchas de pago; yo no le pago el agua al que viene de fuera un día de playa", arguye otro ciudadano.
Pese a la polémica que le envuelve, la ducha continuará funcionando a modo de prueba para registrar datos y recopilar las valoraciones de los ciudadanos. Está por ver si tendrá éxito y se extenderá al resto del litoral o si se quedará en un controvertido experimento estival.
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