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El casco antiguo de Las Palmas de Gran Canaria languidece, pero anhela ser Patrimonio de la Humanidad

Varios edificios que dotan de carácter al centro histórico de Las Palmas de Gran Canaria están abandonados e incluso han sucumbido a las llamas

La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria es un destino urbano en plena fase de ebullición, que está atrayendo el interés de los inversores hoteleros. La capital isleña entraña uno de sus principales tesoros en su eje histórico conformado por los barrios de Triana y Vegueta, que guardan los mayores retazos arquitectónicos del pasado histórico de la ciudad.

Pese a que Vegueta está protegida como Bien de Interés Cultural y existe una plataforma cívica que tiene por objetivo que sea declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO —siguiendo los pasos de San Cristóbal de La Laguna en Tenerife—, lo cierto es que el estado de conservación de muchos de los inmuebles característicos de la zona es preocupante, mientras que la construcción de inmuebles modernos gana terreno.

El contraste en la Calle Mendizabal


Un ejemplo de ello es el que se puede encontrar en los números 27 y 25 de la Calle Mendizabal. El economista y exgerente del Instituto Tecnológico de Canarias, Antonio Márquez Fernández, es uno de los viandantes que han reparado en el contraste “entre la que se decía que era la casa más antigua de Las Palmas de Gran Canaria, con una nueva casa, al lado, aun en construcción, tal vez la más moderna de la ciudad”.
 

Ficha en el catálogo arquitectónico del número 27 de Mendizabal


Según el catálogo arquitectónico, elaborado por la Consejería de Urbanismo del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el primero es un “alzado de gran valor arquitectónico característico de la arquitectura anterior a 1800, siendo una de las pocas fachadas del s. XVII que se conservan”. 

Esta joya arquitectónica en abandono comparte ahora espacio con una nueva construcción tapada por una lona. Pese a lo antiestético de la visión actual, Márquez recalca que puede ser que la nueva propuesta siga una estética antigua. “Vamos a esperar a que terminen, a ver qué hacen”.

Un barrio que languidece


Más allá de esta anécdota se esconde un problema de fondo: los edificios que dotan de carácter al centro histórico de Las Palmas de Gran Canaria languidecen descuidados e incluso llegan a sucumbir a las llamas, como el caso de la casa ubicada en el lugar donde se produjo el primer asentamiento fundacional de la ciudad —en la calle Montesdeoca, justo en su confluencia en la Plaza de San Antonio Abad— que se calcinó el pasado septiembre.

“Yo conozco Cartagena de Indias y no entiendo como una ciudad que está en Colombia tiene un barrio antiguo tan precioso, maravilloso y bien conservado y nosotros no tengamos la capacidad de conservar estos edificios antiguos”, lamenta Márquez expresando su preocupación por la falta de conservación del patrimonio, un mal que, en su opinión, se extiende al resto del Archipiélago.

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