Destinos
Los europeos desatan la revolución: se niegan a pagar propinas en Estados Unidos
Esta negativa de los visitantes parece estar calando en la sociedad estadounidense, que está fatigada de unas propinas que se han vuelto omnipresentes
Los europeos se han propuesto poner patas arriba Estados Unidos durante la celebración de la Copa Mundial de Fútbol. Además de dejar a aerolíneas y bares de ciudades como Boston (Massachusetts), invadir con sus irreverentes y bulliciosos cánticos templos sagrados del país —como los estadios de béisbol o Times Square—, o despertar a los vecinos a las seis de la mañana al son de una gaita, han iniciado una revolución contra una auténtica institución en el país norteamericano: la propina.
Los turistas del viejo continente y de otros lugares como Japón, donde la propina se concibe como algo opcional para premiar un servicio excepcional o como algo de mala educación, se están negando a pagar el plus del 20% que se ha estandarizado como el mínimo en EE. UU. La respuesta de algunos establecimientos está siendo muy cartesiana: incluirles automáticamente la propina en la factura.
Movimiento "End Tipping"
Quieran o no quieran los establecimientos, esta negativa de los visitantes parece estar calando en la sociedad estadounidense, que está fatigada de unas propinas que se han vuelto omnipresentes. El movimiento "End Tipping" ha ganado adeptos frente a lo que se denomina tipflation (inflación de las propinas, ya que cada vez se exige un porcentaje mayor) o el hecho de que ya se incluya una cantidad sugerida en los pagos digitales, incluso en tiendas self-service.
Y es que la propina se ha convertido en la principal fuente de ingresos de trabajadores de algunos sectores mal pagados, especialmente en la hostelería, donde el salario base es de 2,13 dólares por hora en hasta 15 estados y en otros muchos está muy por debajo de la paga mínima. Sin ese extra por parte de los clientes, los camareros no podrían sobrevivir.
Si bien a Estados Unidos le va a llevar tiempo cambiar de mentalidad, algunos grupos destacados como Union Square Hospitality Group —con más de una decena de restaurantes, bares y cafés en Nueva York— han estado experimentando con precios en el menú que incluyen el servicio para pagar salarios justos a todo el personal.
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