Destinos
El número de cruceristas en República Dominicana, un baile de cifras sin consenso oficial
Mientras que las cifras de Migración reflejan que solo un 3% de los pasajeros de crucero se bajan del barco, la viceministra de Turismo asegura que lo hacen entre el 84% y el 93%
El auge del turismo de cruceros en República Dominicana se ha convertido en uno de los principales argumentos de éxito del sector turístico, pero también en una fuente constante de confusión estadística. Las cifras oficiales de turistas incluyen a este tipo de visitantes, no obstante, se desconoce la cifra exacta de cuántos de ellos desembarcan realmente y ejercen un impacto económico en el país. El desacuerdo se da entre organismos del propio Estado, sin que exista una versión única y clara.
Por un lado, los registros de la Dirección General de Migración (DGM) apuntan a que solo una minoría de los cruceristas pisa tierra dominicana. Según sus datos, entre enero y septiembre de 2025 apenas 67.215 pasajeros pasaron por algún tipo de control migratorio, frente a los más de dos millones de cruceristas que llegan a bordo del barco (se bajen o no) contabilizados por el Ministerio de Turismo en ese mismo periodo. En términos porcentuales, esto supone que solo alrededor del 3% de los pasajeros desembarca y realiza algún consumo local, una proporción similar a la registrada en 2023 y 2024.
Sin embargo, la versión del Ministerio de Turismo es radicalmente distinta. La viceministra Jacqueline Mora asegura que entre el 84% y el 93% de los cruceristas sí desembarca en los puertos dominicanos, e incluso afirma que en algunos destinos emergentes, como Pedernales, lo hacen prácticamente todos. Según su explicación, Migración solo contabiliza a quienes pernoctan en el país, mientras que el ministerio mide a quienes bajan del barco aunque regresen a él el mismo día.
Asimismo, la viceministra también explica que Migración solo contabiliza a los pasajeros de ferries u otras embarcaciones privadas porque pernoctan en el país y, por tanto, deben pasar el control migratorio —en torno a ese 3%, justifica Mora—. Sin embargo, en el caso de los cruceristas, no pasan control migratorio, por lo que no son contabilizados.
Y este es precisamente otro de los puntos de discrepancia, ya que mientras Mora afirma rotundamente que los pasajeros de cruceros no pasan ningún control cuando se apean del barco, medios locales le contradicen indicando que sí pasan por un proceso simplificado con el objetivo de ahorrar tiempo dada su corta estancia en el destino.
El problema es que esa diferencia metodológica no siempre se explica con claridad y alimenta una evidente confusión sobre el impacto real del turismo de cruceros. Mientras unas cifras apuntan a un desembarco masivo y otras a una presencia casi testimonial, el resultado es una imagen inflada del volumen de “visitantes” sin que se sepa con certeza cuántos interactúan realmente con la economía local.
Así, República Dominicana exhibe crecimiento en el turismo de cruceros, pero sin consenso sobre el impacto real en los destinos. Entre controles migratorios simplificados, visitantes que no duermen en tierra y estadísticas que no encajan, el sector sigue sumando récords mientras las instituciones continúan sin ponerse de acuerdo sobre algo tan básico como cuántos cruceristas bajan del barco.
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