Sucesos
La imagen de Magaluf (Mallorca), en duda por turista que denuncia que fue pinchada y drogada en el baño de una discoteca
La escocesa Taylor Coulter, de 18 años, denuncia que fue drogada contra su voluntad por vía intravenosa en una discoteca de Magaluf, popular destino turístico ubicado en Calvià (Mallorca), cuando disfrutaba de las primeras vacaciones de su vida. La joven, una prometedora estrella de fútbol escocés, toma ahora medicamentos antivirales para protegerse contra el VIH o la hepatitis y sufre secuelas físicas y psicológicas, según informa BBC Mundo.
"Estaba en la discoteca Bananas y fui al baño. Un hombre se me acercó y chocó contra mi brazo. Entonces sentí un pequeño pinchazo en mi brazo. Él se disculpó mucho, pero yo sentí como si un líquido recorriera todo mi cuerpo. Se apoderó de mí, por así decirlo. Tuve el sentido común de ir a decírselo inmediatamente a mis amigas", comienza relatando Coultier.
La joven rememora las extrañas sensaciones que se apoderaron de ella en apenas 20 segundos tras el pinchazo. "Estaba perdiendo la sensibilidad de mi cuerpo y de mis piernas", relata. Tras acudir al hospital, donde permaneció cerca de cuatro horas y fue sometida a análisis de sangre, se detectó que le habían inyectado un antidepresivo y gamma-hidroxibutirato —o GHB—, una conocida droga utilizada para cometer violaciones en citas.
Ahora Coulter permanece tomando los antivirales, aunque estos fármacos también le han pasado factura, porque le dificultan caminar largas distancias o entrenar. Y hablamos de una deportista de élite. Además, sufre pesadillas y recuerdos recurrentes que le afectan al sueño. "Tenía miedo de irme a la cama porque me despertaba con terror", señala.
Los incidentes en los que se droga a gente sin su consentimiento pueden producirse a través de bebidas, agujas y cigarrillos electrónicos, y también pueden consistir en añadir alcohol extra a la bebida de alguien sin su conocimiento. La llamada sumisión química se ha convertido en una práctica desgraciadamente común en destinos del llamado turismo hooligan o de borrachera. Magaluf, que trata de sacudirse esa etiqueta, se ve salpicado ahora por este último escándalo.
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