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'Turismo de desconexión' contra las adicciones a internet

Ha nacido una nueva tribu urbana: los desconectados, nativos digitales y urbanitas que han decidido poner freno a internet y “dedicarse a vivir la vida real”. Algunos incluso rechazan los smartphones y hacen uso de móviles que solo sirven para llamar y mandar sms. Enric Puig Punyet, Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona y la École Normale Supérieure de París, profesor en la Universitat Oberta de Catalunya y escritor, artista y comisario independiente, explica sus razones para vivir apartado de las redes de la siguiente manera: "Sentía saturación tras horas y horas navegando a la deriva, saltando de una página a otra sin ton ni son, viajando de un hipervínculo a otro, en apariencia haciendo de todo pero en el fondo no haciendo absolutamente nada, porque con mucha frecuencia la información que obtenemos después de un día pegados a la pantalla es dispar, en ocasiones contradictoria y no tardamos en olvidarla”. Puig es autor del libro 'La gran adicción. Cómo sobrevivir sin internet y no aislarse del mundo' (Editorial Arpa), en el que recoge testimonios de personas que, como él, han decidido vivir desconectados. La necesidad de desconexión ha llegado al sector del turismo. Algunos establecimientos, denominados 'black holes' o agujeros negros tecnológicos ofrecen escapadas en las que se ofrece una desintoxicación digital, y en algunos casos, incluso confiscan los teléfonos y dispositivos electrónicos al hacer el 'check in'. En la actualidad, cada vez son más las personas que sufren nomofobia, o adicción al móvil. Según un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) un 25% de los españoles padece un cierto nivel de adicción a internet
Ha nacido una nueva tribu urbana: los desconectados, nativos digitales y urbanitas que han decidido poner freno a internet y “dedicarse a vivir la vida real”. Algunos incluso rechazan los smartphones y hacen uso de móviles que solo sirven para llamar y mandar sms. Enric Puig Punyet, Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona y la École Normale Supérieure de París, profesor en la Universitat Oberta de Catalunya y escritor, artista y comisario independiente, explica sus razones para vivir apartado de las redes de la siguiente manera: "Sentía saturación tras horas y horas navegando a la deriva, saltando de una página a otra sin ton ni son, viajando de un hipervínculo a otro, en apariencia haciendo de todo pero en el fondo no haciendo absolutamente nada, porque con mucha frecuencia la información que obtenemos después de un día pegados a la pantalla es dispar, en ocasiones contradictoria y no tardamos en olvidarla”. Puig es autor del libro 'La gran adicción. Cómo sobrevivir sin internet y no aislarse del mundo' (Editorial Arpa), en el que recoge testimonios de personas que, como él, han decidido vivir desconectados. La necesidad de desconexión ha llegado al sector del turismo. Algunos establecimientos, denominados 'black holes' o agujeros negros tecnológicos ofrecen escapadas en las que se ofrece una desintoxicación digital, y en algunos casos, incluso confiscan los teléfonos y dispositivos electrónicos al hacer el 'check in'. En la actualidad, cada vez son más las personas que sufren nomofobia, o adicción al móvil. Según un estudio realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) un 25% de los españoles padece un cierto nivel de adicción a internet
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