Destinos
Croacia declara la guerra al turismo de borrachera y permite a los municipios imponer la 'ley seca' durante la noche
Croacia pone el freno al turismo de borrachera y aprueba una ley que concede amplios derechos a los municipios para limitar o prohibir la venta nocturna de alcohol. La disposición legal, aprobada recientemente, prevé la imposición de sanciones a quienes contravengan dichas disposiciones municipales allá donde rijan y, además, veta terminantemente la venta de bebidas energéticas a menores de edad.
La ley permite a las administraciones prohibir la venta de bebidas con graduación alcohólica en tiendas, quioscos y gasolineras en el horario que va de las 21:00 a las 6:00 horas. Quedarían exentos de la prohibición bares, restaurantes y cafeterías. Las multas a quienes incumplan la normativa oscilarán entre 150 y 300 euros. Esta medida aprobada recientemente en el parlamento de Zagreb responde a las quejas de los propios afectados; ya en febrero Split anunció su voluntad de aplicar una ley seca similar a esta, pero que daría comienzo a las 20.00 horas.
Según informa fvw, la ofensiva legal forma parte de una estrategia turística por parte del Gobierno croata, que busca convertir enclaves receptores de turismo masivo y de fiesta en destinos permanentes, orientados a recibir turistas durante todo el año. Así, a principios de este mes se aprobó un nuevo requisito de registro para apartamentos vacacionales, que se aplicará a partir de 2027. Los propietarios estarán obligados a registrar sus inmuebles y mostrar el número de registro en las plataformas online.
Como está ocurriendo en otros destinos, no solo del país balcánico, el consumo excesivo de alcohol en las calles y la contaminación acústica se han convertido en una molestia constante para los lugareños, especialmente en la costa adriática y los centros urbanos. La playa Zrce, conocida como la "Ibiza de Croacia", los cascos antiguos de Split y Dubrovnik, con sus numerosos bares, pubs y clubes que crean un ambiente festivo para los jóvenes veraneantes, así como la playa de Split, son habituales testigos de excesos que perturban la vida de quienes habitan esos lugares.
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