Opinión
El reto turístico de una visita pastoral en Gran Canaria
El paso del Sumo Pontífice funcionará como un catalizador multidimensional cuyas repercusiones económicas, turísticas y reputacionales marcarán un antes y un después para el archipiélago
Este lunes asistimos en el Foro Canarias7 a un debate previo a la visita del Papa León XIV a Canarias, donde intervinieron el obispo de la diócesis de Canarias, D. José Mazuelos, y el presidente del Cabildo de Gran Canaria, D. Antonio Morales. En este espacio se habló de repercusión institucional, migración y oportunidades.
Desde el Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria también opinamos que esta histórica presencia del Papa León XIV en Canarias trasciende por completo el plano de la fe para consolidarse como un hito de un valor estratégico incalculable. En un archipiélago globalizado pero geográficamente ultraperiférico, el paso del Sumo Pontífice funcionará como un catalizador multidimensional cuyas repercusiones económicas, turísticas y reputacionales marcarán un antes y un después.
En la era de la sobreinformación, la atención es el activo más codiciado. La visita de León XIV ha colocado los paisajes, el patrimonio y la identidad de Gran Canaria bajo el foco del planeta.
Las imágenes de los encuentros multitudinarios con la silueta del Roque Nublo de fondo o el recorrido por el casco histórico de Vegueta no serán solo crónicas de informativos, sino que serán una campaña publicitaria orgánica e impagable.
Gran Canaria tiene la oportunidad de dejar de ser percibida únicamente como un destino de sol y playa para proyectarse al mundo como una sociedad acogedora, con una profunda riqueza histórica, infraestructuras de primer nivel y una capacidad logística impecable para organizar eventos de máxima seguridad y repercusión planetaria —la fase final del Mundial de Fútbol de 2031 está tocando a las puertas—.
El turismo en las islas no puede depender de un solo modelo. El paso del Santo Padre abre de par en par las puertas al turismo religioso y cultural, un sector caracterizado por un perfil de visitante con mayor gasto en destino, estancias más distribuidas a lo largo del año y un respeto profundo por el entorno. La Catedral de Santa Ana o la Basílica de la Virgen del Pino en Teror pueden entrar de lleno en las rutas de peregrinación internacionales, atrayendo a un viajero interesado en las raíces y la tradición isleña.
El impacto económico directo se dejará sentir con fuerza en los sectores de la hostelería, el transporte y el comercio local, registrando picos de ocupación que emularán la temporada alta. Sin embargo, el verdadero beneficio es el indirecto. La consolidación de la marca Gran Canaria tras una cobertura mediática masiva garantiza un retorno de inversión publicitaria que a la administración pública le habría costado decenas de millones de euros.
La visita de León XIV a Gran Canaria no será un evento efímero, sino una inversión en el orgullo local y una formidable carta de presentación internacional. Las islas han demostrado que están preparadas no solo para recibir al turismo de masas, sino para albergar la historia misma, proyectando una imagen de paz, madurez y centralidad en el Atlántico.
*Javier Vega Petrovelly es secretario del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria.
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