Opinión
FITUR, las colas y el coste invisible de la “foto institucional”
Resulta difícil de entender que, con la experiencia acumulada de tantos años, no se planifiquen accesos alternativos, horarios diferenciados o soluciones logísticas
Lo ocurrido el jueves en FITUR con el bloqueo de accesos por la llegada de autoridades vuelve a poner sobre la mesa un problema que se repite año tras año.
Miles de profesionales con agendas cerradas desde hace semanas, reuniones, presentaciones, acuerdos comerciales… han visto su jornada seriamente afectada. Personas que han pagado una entrada, que acuden a trabajar, a hacer negocio, a representar empresas y destinos.
La imagen institucional es importante, sí.
Pero no puede seguir teniendo prioridad sobre el funcionamiento real de una feria profesional internacional.
FITUR no es un acto protocolario ni un photocall.
Es un espacio de trabajo donde el tiempo perdido tiene un coste económico real para empresas, autónomos y destinos.
Resulta difícil de entender que, con la experiencia acumulada de tantos años, no se planifiquen accesos alternativos, horarios diferenciados o soluciones logísticas que eviten paralizar la actividad del sector que, precisamente, se viene a apoyar.
Ojalá esta vez sirva para aprender.
Porque el turismo se construye con gestión, respeto y profesionalidad. No solo con fotos.
*Pierre-Philippe Fernández es Contracting Manager de Corendon para Canarias
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