Opinión

El trato humano

Humanizar el servicio y realizarlo con un trato más personalizado es garantía de aceptación y reconocimiento

Humanizar el servicio y realizarlo con un trato más personalizado es garantía de aceptación y reconocimiento. Es una garantía de éxito.

Es por eso, que evitar conductas automatizadas, y dar prioridad al trato individualizado, indica a los clientes la preocupación y el interés por hacer su estancia en nuestra empresa más agradable.

Al fin y al cabo, es lo que deseamos la mayoría cuando somos consumidores, el reconocimiento de que NO somos uno más, que el cliente importa y mucho.  

El cliente es nuestra razón de ser y cómo se sienta en todo momento debe ser nuestra preocupación.

¿Cómo se sentiría un cliente si, en el momento de irse, después de disfrutar de un buen almuerzo o cena en un restaurante se cruzara con personal de cocina o de limpieza y ninguno le saludara?

¿Qué pensará un cliente si mientras disfruta de su momento dentro de un local de hostelería escuchara reiteradamente la "cantinela" buenos días señores, entendiendo que es un mensaje "lorito repetidor" sin verdadero sentimiento?

Se debe implantar conductas de mejora en la atención. Son necesarias porque generan satisfacciones y éstas repercuten positivamente en la empresa.

En mi opinión, y creo que en la de muchos clientes, no se está haciendo todo lo correctamente que se podría.

Además existe otra estrategia que está empezando a ver resultados muy positivos y que también tiene que ver con destacar en el trato personalizado y huir de métodos globales. Los nuevos inversores y sus asesores siguen apostando por la hostelería pero se alejan de empresas rentablemente contrastadas y eligen invertir en compañías nuevas que no están ligadas a una marca o una franquicia.

De esta manera, se humaniza y personaliza la oferta de productos y servicios sin seguir pautas ya marcadas que desestiman en parte el trato más humanizado y personificado. Se evitan las globalizaciones comerciales.

Una de las múltiples ventajas de las empresas no franquiciadas, aparte de la tan ansiada diferenciación, es la posibilidad de implantar o realizar cambios y ofertas según necesidades marcadas en un momento determinado con mucha más celeridad. Esto les permite ofrecer esa sensación, tan admirada y alejada de lo estructurado en exceso, como es generar asombro; y además pueden realizar actualizaciones al momento, siendo más rápidos y, por lo tanto, más efectivos y sorpresivos.

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