Opinión
Canarias entre el paraíso vacacional y la llamada de atención de León XIV
¿Cómo gestionar el bienestar del sector vacacional frente a las pérdidas de vidas en nuestras costas?
El mar que baña nuestras costas canarias, el mismo Atlántico que atrae a millones de turistas cada año, es hoy el escenario de una grave crisis humana. La contundente frase del Papa León XIV desde el muelle de Arguineguín, advirtiendo que Europa no puede permitirse tener un cementerio sin lápidas en el mar, debe sacudir las conciencias del viejo continente y, de manera muy especial, las de este archipiélago que ejerce de frontera sur. El Pontífice no ha dejado indiferente a nadie; su mensaje ha resonado con fuerza en unas islas que se encuentran desbordadas ante la llegada incesante de embarcaciones y que, a bien seguro, generará un intenso debate en las instituciones europeas.
Para Canarias, la declaración del Papa describe una realidad cotidiana que se vive en los muelles de El Hierro, Gran Canaria o Tenerife, mientras los hoteles de las islas registran ocupaciones récord, ofreciendo descanso a los ciudadanos de una Europa próspera. A pocos kilómetros de esos mismos establecimientos, desembarcan personas exhaustas tras arriesgar todo en la ruta migratoria atlántica. Esta situación contrapone la actividad turística de las islas con el drama de la inmigración irregular, obligando a reflexionar sobre la coexistencia de ambas realidades. ¿Cómo gestionar el bienestar del sector vacacional frente a las pérdidas de vidas en nuestras costas?
La advertencia de León XIV señala la falta de una respuesta eficaz por parte de la Unión Europea, que a menudo opta por externalizar el control de las fronteras o limitarse a medidas burocráticas ante un problema humanitario de primer orden. No es posible defender los derechos humanos mientras el océano sigue cobrándose la vida de miles de jóvenes africanos que desaparecen sin dejar rastro. En el contexto canario, esto adquiere una dimensión económica y social crítica. El turismo, motor principal del desarrollo de las islas, se desarrolla en el mismo entorno geográfico donde ocurre esta crisis. Un destino turístico de excelencia no solo se mide por la calidad de sus playas o sus infraestructuras, sino también por los valores y la capacidad de respuesta de la sociedad que lo acoge.
La contundencia del Papa obliga a repensar la gestión de esta situación. Canarias lleva años reclamando una solidaridad real y coordinada, tanto al resto de comunidades autónomas españolas como al conjunto de Europa. Si la mortalidad en la ruta marítima se normaliza, la identidad de las islas como territorio de acogida e intercambio cultural se verá afectada. El visitante que llega a disfrutar del clima también debe percibir que este es un territorio que afronta sus desafíos con responsabilidad humanitaria, sin priorizar únicamente el beneficio económico. Las palabras de León XIV son un llamamiento urgente a la acción política para que las instituciones coordinen un rescate humanitario eficiente y una gestión migratoria justa en la frontera sur de Europa.
*Javier Vega Petrovelly es secretario del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria.
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