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El etnoturismo amenaza la identidad indígena

La relación con turistas está desvirtuando sus tradiciones y su modo de vida

El turismo genera beneficios en múltiples aspectos, y no solo en el económico. La posibilidad de viajar y conocer otras culturas contribuye al crecimiento personal de cada individuo y crea conexiones entre sociedades diferentes que se enriquecen de lo bueno de cada una.  

La curiosidad es innata en el ser humano y los viajes rumbo a lo desconocido que ofrecen la oportunidad de conocer a grupos humanos que viven al margen del siglo XXI son un negocio lucrativo para muchos. Esto juega en detrimento de estas sociedades, que no reciben nada beneficioso de este intercambio cultural pues acaban perdiendo su esencia y contagiándose del capitalismo y otras costumbres poco elogiables del hombre actual. 

La mediatización de estas tribus tampoco contribuye a la perpetuación de sus costumbres. Programas de televisión que envían a concursantes a convivir con estos grupos además de aumentar la curiosidad de espectadores que más tarde se convertirán en viajeros interesados en vivir una experiencia parecida a la vista en los medios, contribuyen a generar en los propios indígenas un ansia por conocer la vida urbana que desvirtúa sus creencias y hace que muchos abandonen sus poblados para intentar encontrar su sitio en lo que conocemos como 'sociedad avanzada'. 

Por desgracia, en todo el mundo existen numerosos casos de esta pérdida de identidad. Algunos de los más conocidos son los siguientes: 

•    Himba, en Africa
La tribu Himba está considerada como una de las más bellas de África. Habita al noroeste de Namibia, en la región de Kaokoland. 

El auge del turismo ha provocado que la tribu se haya adaptado al mundo moderno. Tal y como manda la tradición, los viajeros que la visitan llevan regalos, en su mayoría productos de primera necesidad como la harina, el arroz, el azúcar o la sal, a cambio de sacar unas cuantas fotos, aunque también otro tipo de mercancías propias del mundo moderno, como patatas fritas y golosinas, que los indígenas jamás conocerían de otro modo. 

La tribu se divide entre aquellos que siguen viviendo de manera tradicional, aunque en algunos casos utilizan hasta el teléfono móvil, y otros que optan por la vida occidental y se ganan la vida vendiendo artesanía o haciendo de guías para los turistas. 

Jefe Himba recibiendo regalos

•    Los Huitotos, en el Amazonas
Los conocidos como 'Los guardianes de la selva' se ubican en los límites que abarcan hoy los países de Perú, Brasil y Colombia. La película ‘El Abrazo de la Serpiente’ los dio a conocer mundialmente en 2015. Su mayor asentamiento está en Perú. 

Desde su descubrimiento la pérdida de identidad y de cultura representa un problema. Uno de los patriarcas apuntó en una entrevista que: “A los jóvenes Huitotos no les gusta e interesa preservar las condiciones antiguas, ahora solo quieren tener audífonos, ‘vestirse a la moda‘ y hacer uso de las tecnologías”. Las continuas visitas del turismo, tienden a homogeneizar su cultura con la de los visitantes, borrando así las huellas del pasado. 

Hombres de la tribu Huitoto

•    Mujeres Jirafas de Tailandia 
Karen Padagung es una aldea donde vive un grupo de las conocidas Mujeres Jirafa. Son originarias de Myanmar, pero tuvieron que huir en los 80 y 90 del siglo pasado al norte de Tailandia, donde ni siquiera se las reconoce como ciudadanas. 

Las agencias de viajes pronto vieron en estas mujeres un producto turístico y comenzaron a extender leyendas y mitos sobre el uso de los anillos en el cuello para atraer a los visitantes. Los turistas que visitan el poblado, pagan una entrada que les permite pasear entre las casas y comprar la artesanía que las vecinas venden frente a estas. 

 El uso de las anillas en su cuello ha dejado de ser una tradición para convertirse en una forma de ganar dinero en el sector turístico. De hecho, muchas madres obligan a sus hijas a perpetuar la estética para asegurarse un futuro económico. El turismo es su única fuente de ingresos. 

Mujer Jirafa junto a sus hijas

•    La tribu de los Jarawa, en la India
Los 400 miembros de la tribu viven en las poco visitadas islas Andamán, situadas en el Golfo de Bengala. En 2012, un vídeo en el que se veía a varias mujeres de la tribu bailando para los turistas a cambio de comida desató la polémica. La organización Survival International acusó a ocho agencias de viajes de organizar ‘safaris humanos’ . 

El pueblo está protegido por la ley india, que prohíbe que se les fotografíe o se entable contacto con ellos para evitar que se contagien de enfermedades. Sin embargo esto parece no frenar a las agencias locales.  

  • Nativos Americanos 

Muchas de las reservas, creadas en principios para la ‘preservación cultural’ se han convertido en parques temáticos donde cientos de turistas pagan para que los nativos hagan representaciones de sus tradiciones y sus modos de vida.

En paralelo se ha ido desarrollando una importante industria del juego en las reservas del país estadounidense. La tribu Seminola es la actual propietaria de las franquicias de Hard Rock Café en Hollywood y Tampa, algo que se aleja totalmente de la forma de vida tradicional de estas comunidades. Algunas voces se han alzado en contra de estas actividades, pues han incrementado la corrupción, la delincuencia y el alcoholismo en estas zonas protegidas y las tribus que operan estos negocios han adoptado posturas capitalistas contrarias a su identidad cultural.

Nativos americanos en pleno espectáculo

Safaris humanos 

El mundo actual tiende a la mediatización. Los zoológicos y los shows con animales ya no causan el mismo interés que hace algunos años e incluso han surgido movimientos que luchan por abolir el sufrimiento para disfrute de los seres humanos. Pero, ¿qué pasa cuando son otras personas las víctimas de las malas prácticas?

Desde el punto de vista de la sociedad capitalista, estos pueblos son tercermundistas y están atrasados. Sin embargo, han sobrevivido cientos de años sin la ayuda del 'hombre blanco'. Sus costumbres y su modo de vida posibilitaban su supervivencia en sus entornos, aunque ahora por la relación con los turistas la vida sea cada vez más difícil debido a la intervención en sus áreas, al contagio de enfermedades a las que no pueden hacer frente y a la influencia de la mentalidad del primer mundo, que hace pensar a los propios nativos que hay 'algo mejor ahí fuera' aunque en el mundo exterior parezca que no haya sitio para ellos. 

Indígenas, víctimas de un reality show que no han elegido bajo los ojos de turistas que ignoran las consecuencias de sus viajes. 

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