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Mallorca afronta la Semana Santa con una previsión de ocupación hotelera en torno al 70%, en línea con el año pasado, en un contexto internacional marcado por la incertidumbre geopolítica. Pese a ello, el sector destaca la solidez del destino y la estabilidad de la demanda turística.
El inicio de la temporada se consolida con un 92% de planta hotelera abierta, dos puntos más que en 2025, lo que confirma el adelanto progresivo del calendario turístico. Este comportamiento refuerza la tendencia hacia una mayor actividad fuera de los meses tradicionales de verano.
Desde la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca (FEHM) subrayan que la diversificación de mercados emisores y del producto turístico permite mantener unas previsiones estables, aunque insisten en la necesidad de prudencia ante la evolución de los conflictos internacionales y su posible impacto en la movilidad.
El sector también alerta del aumento de costes, especialmente del combustible, por su incidencia directa en el transporte y en la cadena de suministro. Este factor se mantiene como uno de los principales focos de preocupación para la industria turística.
Por zonas, destinos como Alcúdia, Pollença o Playa de Palma se sitúan entre el 70% y el 75% de ocupación, mientras que el resto de la capital alcanza previsiones cercanas al 86%. En conjunto, el sector valora este arranque como un indicio de una temporada sólida y de un modelo turístico cada vez menos estacional.



