Los residentes de las ciudades italianas más visitadas se alzan en guerra contra los turistas ‘low cost’ también llamados por ellos “nuevos bárbaros”. A lo largo del país transalpino las protestas ciudadanas contra "la invasión" del turismo masivo se están multiplicando, bajo la denuncia de que se está poniendo en riesgo la vida cotidiana y los monumentos italianos. Este ha sido el caso de la capital, Roma, donde se ha recrudecido la polémica ante la inminente reapertura de la escalinata de Trinitá dei Monti (Plaza de España), para cuya restauración se han invertido más de 1,5 millones de euros pagados íntegramente por el diseñador de joyas de lujo Paolo Bulgari. Fue el mismo empresario quien solicitó medidas como el cierre durante las noches para evitar la suciedad y los daños. Gianni Battistoni, presidente de la Asociación de Via Condotti, es más tajante y amenaza con tomar medidas judiciales en caso de que el Estado no acepte proteger esta escalinata por las noches. Otras ciudades como Venecia han sido testigo de manifestaciones de los locales que denuncian que la ciudad se está convirtiendo en un “parque temático”