Las autoridades italianas están preocupadas por la cantidad masiva de viajeros, aunque a la vez valoran el ingreso que esto supone para el país. Este verano esta preocupación se incrementa por la llegada de turistas, sobre todo alemanes y británicos, desde otros países menos seguros. Así, los destinos italianos más populares, desde Florencia hasta la costa esperan un lleno absoluto en la temporada estival. De hecho, el centro de Florencia y el Gran Canal de Venecia ya están desbordados. Además, las autoridades han tenido que limitar el número de visitantes en Cinque Terre, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ante la masiva llegada de cruceristas. El objetivo es limitar hasta 1,5 millones la capacidad de turistas. Por su parte, los touroperadores tratan de desviar la atención de los clientes hacia otros destinos atractivos que no están tan sobrecargados. Entre estas nuevas alternativas se encuentra Roma, destacando el Colise pero también Lazio o Tivoli, tal y como explica Fabio Maria Lazzerini, portavoz de la oficina de Turismo italiana