El envenenamiento del espía ruso Segei Skripel y de su hija en esa ciudad inglesa ha tenido diversas consecuencias tanto políticas como económicas. Entre ellas se encuentran las sanciones de la Administración norteamericana contra distintas empresas y oligarcas rusos cercanos al Kremlin. Inmediatamente se produjo una fuerte caída de la cotización de éstas en la Bolsa de Moscú, que arrastró al resto de los valores y provocó una devaluación del rublo respecto al euro y al dólar. Este empobrecimiento relativo afectará al turismo emisor, especialmente hacia la Europa del euro, cuando todavía no se han recuperado los niveles anteriores a la caída del precio del petróleo. Al mismo tiempo, el temor mundial a un agravamiento de la situación ha encarecido el precio del crudo mejorando los ingresos del estado ruso.

Es un ejemplo claro del llamado “efecto mariposa”, descrito por el meteorólogo y matemático estadounidense Edward Lorenz que ya en la Segunda Guerra Mundial, cuando trabajaba en el ejército, estudió matemáticamente las variables meteorológicas que permitían elegir el mejor moemento para efectuar bombardeos aéreos.

A comienzos de los años sesenta publicó su obra más importante The Essence of Chaos, que cambió la percepción del caos, que pasó de ser la falta de organización a definirse como la ausencia de un determinado orden.

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Explica Lorenz que en sistemas complejos como la bolsa de valores o la meteorología  es difícil predecir a medio plazo puesto que pequeños errores o desviaciones en los datos de partida llevan a grandes diferencias en las predicciones del modelo. Una predicción exacta del comportamiento de la atmósfera puede convertirse en errónea por no haber tenido en cuenta el aleteo de una mariposa al otro lado del planeta que, al producir ligerísimas modificaciones en ella, inicia un proceso en el que las variables cambian de forma compleja y errática haciendo imposible una predicción correcta más allá del llamado Horizonte de predicción.

Si aceptamos que el sistema turístico es un sistema complejo podemos concluir que cuantas más variables se encuentren alejadas del caos, más fácil será realizar previsiones y acertar con ellas. Es el caso de los destinos españoles en relación a los principales mercados emisores europeos. Algunas de las variables más importantes como la paridad monetaria (con la excepción de Gran Bretaña) y la renta disponible, son fáciles de predecir. Junto con  la confianza en el conjunto del sistema nos garantizan estabilidad y en consecuencia mayor posibilidad de acierto.

Sin embargo, en el resto de los mercados la predicción de variables se va haciendo más difícil en función del mayor o menor “caos” que reine en ellos. A pesar de los esfuerzos de Trump, hay poco caos en Estados Unidos y podemos reducir las variables “caóticas” al valor del dólar y la seguridad en los destinos. Pero la cosa cambia en el caso de Rusia, que no tiene ni un solo factor estable, y en el de China y otros mercados lejanos (con la excepción de Japón), en los que los Gobiernos, por ejemplo, pueden decidir de forma inmediata sobre el valor de la moneda o incluso “aconsejar” a sus ciudadanos sobre los países que deben visitar o aquellos que deben evitar.

La mayor parte de los esfuerzos del sistema turístico español se deben centrar pues en aquellos mercados en los que es más fácil predecir el resultado; no por ello tenemos que olvidar los llamados emergentes pero debemos ser conscientes de que a mayor nivel de caos, mayor es la incertidumbre, por lo que hay que estar dispuestos a asumir ese riesgo.

El aleteo de la mariposa de Salisbury puede perjudicar a Salou (Tarragona)  y a otros destinos catalanes, a la Costa del Sol y a Tenerife, por una disminución de turistas rusos. A su vez, puede beneficiar a Turquía, destino más barato al estar fuera del euro y más cercano. Pero a  la vez Turquía, al igual que Chipre, se encuentra demasiado cerca de Siria, donde Trump y aliados le van a pegar una patada en el culo a Putin a través de Al Assad; y a los turistas no les gusta el riesgo. A lo mejor el aleteo de la mariposa de Salisbury después  de provocar terremotos en todo el mundo ha dejado en Salou las cosas como estaban.

Está claro qué  lo mejor que pueden hacer las mariposas es estarse quietas.