871 guardabosques han perdido la vida, en los últimos nueve años, mientras realizaban su trabajo: proteger a la naturaleza y a las especies amenazadas, como rinocerontes o elefantes, de los cazadores furtivos. Así se desprende de un estudio elaborado por la organización WWF, con motivo del Día Mundial de los Guardabosques, celebrado el 15 de julio.

Incluso, 107 cuidadores han perdido la vida desde 2017 hasta julio de 2018, cifra que supera en seis puntos a los fallecidos durante mismo período anterior (101), según datos de la Federación Internacional de Guardabosques (IRF, por sus siglas en inglés) y su rama benéfica; la Fundación de la Fina Línea Verde (TGLF).

“De los 107 guardabosques muertos durante el último año, 48 fueron asesinados mientras protegían la vida salvaje. Otras 50 personas fallecieron mientras desempeñaban su trabajo debido a la peligrosa naturaleza de su día a día, combatiendo las mafias del tráfico de especies”, apuntó el presidente de IRF y fundador de TGLF, Sean Willmore.

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Asimismo, el informe elaborado por WWF se ha basado en encuestas a estos vigilantes de Asia y África Central, al ser consideradas las regiones más peligrosas para ejercer esta profesión, debido a la incidencia de la caza furtiva. De hecho, uno de cada siete de los profesionales entrevistados (14%) han sido heridos de gravedad en el último año, mientras desempeñaban sus labores.

La peligrosidad de esta profesión contrasta con su retribución. Los guardaparques ganan en Asia 290 dólares al mes (aproximadamente 774 euros), mientras que en África perciben cerca de 150 dólares mensuales (aproximadamente 129 euros). El jefe de la campaña Furtivismo Cero de WWF y presidente de la Federación asiática de guardaparques, Rohit Singh, señaló: “Lo que llama la atención es que, a pesar de su disposición a soportar estos riesgos para ayudar a proteger nuestra naturaleza común, muy pocos reciban un sueldo digno y justo, seguros y entrenamiento adecuado".

En este sentido, cabe destacar que la mayoría de estos trabajadores carecen de un seguro, a pesar de los riesgos a los que están expuestos. Tan solo el 36% de los encuestados ha asegurado poseer un seguro que se hace cargo de los posibles incidentes.  

Por ello, la organización ha solicitado a los gobiernos que revisen y mejoren cuanto antes los aspectos que ponen en peligro la vida de los guardabosques, así como la aplicación de medidas que contemplen entrenamientos y equipos adecuados, planes médicos sólidos y sistemas de comunicación que faciliten el trabajo sobre el terreno.