El desierto más árido del mundo, el de Atacama (Chile) que cuenta con 105.000 kilómetros cuadrados de superficie, muestra una imagen muy poco común últimamente. 

Debido a las intensas lluvias a las que se ha enfrentado la región durante la primavera (octubre y noviembre en el hemisferio sur), las flores han acaparado las zonas donde antes solo había tierra. La situación no tiene precedentes y se ha atribuido al cambio climático. 

Los habitantes de la zona se muestran satisfechos con el cambio pues creen que el bello manto de flores atraerá al turismo. Se estima que más de 20.000 acudirán a la región durante los próximos meses.